viernes, 9 de diciembre de 2011

Hopkins: "Frustro a mi oponentes"

El campeón de peso semipesado del CMB ha enderezado su vida





Bernard Hopkins le había prometido a su madre que dejaría el boxeo a los 40 años, pero aún sigue en el ring

-Tu casa no es lo que esperaría de un boxeador. ¿Por qué siempre eres tan prolijo?

-El boxeo es lo que hago, pero no es quién soy. Siempre trato de abrir las conversaciones con eso cuando la gente me dice, "Háblame de ti". Siempre me han gustado las cosas lindas. Hubo un momento en mi vida en el que fui por el camino equivocado para conseguir esas cosas, y pagué el precio por ello. He estado fuera de la cárcel durante 23 años y medio, la mitad de mi vida, y la he dado vuelta como boxeador y como hombre de negocios. [Nota del editor: Hopkins salió de prisión en 1988, después de haber servido cuatro años y medio por robo a mano armada.]

-¿Cuándo crees que hiciste la transición?
-Cuando me di cuenta de que estaba peleando en una cartelera que creo que era de un millón de dólares y sólo recibí $85.000.

-¿Qué pelea fue esa?
-Fue Roy Jones Jr., la primera pelea, RFK Stadium, 1993. Y recuerdo que esa pelea no sólo me hizo pensar en lo que había ocurrido, sino en que no tenía idea de cómo funcionaba el negocio. Me di cuenta de que tener conocimiento de lo que haces, ya sea en el boxeo o en la vida, ya sea tu valor como mujer o tu valor como hombre, una vez que conoces tu valor, es difícil no ser apreciado.



-Eres una persona muy sincera, sobre todo sobre la raza. ¿Por qué eres tan franco?
-He estado cerca de mucha gente sincera, pero he aprendido que es bueno ser ciertas cosas en ciertos momentos. No todos saben cuándo ser sinceros y cuándo no. Es una estrategia del Arte de la Guerra que uso como guión para todo lo que hago dentro y fuera del ring.

-Estoy segura de que has oído el término esclavo de $40 millones. ¿Qué significa ese término para ti?
-Sólo porque tienes un contrato de $40, $80, $90, $100, $200 millones, sin importar lo que tienes o lo que crees que eres, en este país, por desgracia, para la mayoría de la gente, no todos, sigues siendo un n--. Sucede que eres rico. Te abrirán la puerta. Te llevarán la maleta. Te llamarán señor. Puede que incluso te permitan salir con su hija -- por lo que tienes y lo que representas, no por quién eres. No voy a decir que todo el mundo piensa así, pero creo en mi corazón que el porcentaje es alto. Puedo entender la situación del esclavo de $40 millones. Pero si eres LeBron James, Kobe Bryant o Tiger Woods, eso es cambio de bolsillo. Las apuestas son más altas ahora.

-¿Hay alguna parte de ti que le preocupe que la gente diga: "Suena como un racista"?
-No. Cuando digo las cosas, hablo por las experiencias que he tenido. Creo que antes de tratar de ayudar a otra raza, ¿por qué no ver si hay algo por hacer en mi barrio? Eso no quiere decir que sea anti-blanco o anti-chino o anti-puertorriqueño. Muchos de mis socios son judíos. Y vaya si se mantienen unidos. Quiero hacer que mi gente entienda que debemos aprender de la mentalidad del pueblo judío. No todos pueden salir del barrio con el balón. Tratemos de encontrarte una salida con los libros. Sólo aprendí lo que he aprendido de otras culturas. Tengo algunos amigos italianos. Todo el mundo sabe cómo los italianos se mantienen unidos. Ve al sur de Filadelfia. Ve a Nueva York. No estoy hablando de lo negativo, sino de las familias italianas sanas con unidad. Los irlandeses. Las otras culturas. Es cuando empiezas a decir, "soy mejor que esa otra persona", cuando se convierte en algo diferente.

-¿Por qué crees que tantos atletas afro-americanos son tan reacios a hablar sobre la raza?
-Porque les dicen que no lo hagan.

-¿Quién les dice?
-El sistema que les paga, el sistema que dicta cómo hablan. Los jugadores de fútbol americano, los jugadores de básquetbol, no hablan de política. Es la esclavitud moderna. No se les permite hablar de cosas que son sensibles e incorrectas en el mundo político.

¿Cómo crees que impacta su imagen en la percepción de los atletas afro-americanos? -Una persona que no tiene miedo de ser políticamente incorrecto es Floyd Mayweather.
Tengo un problema con eso.

-¿Con qué tienes un problema?
-La percepción y el estereotipo de cómo nos ven y nos juzgan como atletas es un modelo y un guión de lo que Mayweather les muestra todo el tiempo. No ves a Steve Jobs -- que en paz descanse -- hablando por telefono mostrando un montón de dinero. Nunca mostró su riqueza porque su riqueza era quién era, no lo que tenía.

-No quiero poner palabras en tu boca, pero suena como si estuvieras llamando a Floyd Mayweather como un juglar moderno.
-No. Digo que es un tipo que no es consciente de la imagen que retrata para promover sus peleas y la imagen que representa para mostrar quién es. Pero resulta ser el hombre al que la gente ve como el hombre en el boxeo, aparte de Pacquiao. Él tiene el poder como Jim Brown lo tuvo en su época. Él tiene el poder como lo tuvo el gran Ray Leonard. Él tiene el poder como Ali, cuando dijo: "Ningún Vietcong me ha llamado n--". No todos tienen esta oportunidad. No creo que Mayweather sea una mala persona, pero su mensaje es engañoso.

-Dijiste anteriormente que pensabas que Manny Pacquiao tendría problemas peleando contra un boxeador afro-americano. ¿Sigues pensando lo mismo?
-Pues bien, venció a Shane Mosley. Manny Pacquiao sí que puede pelear, pero más que nada se ha enfrentado a combatientes mexicanos, y sus estilos son diferentes de la forma en que nos enseñan a pelear en nuestra cultura. Mayweather tiene el estilo para vencer a Pacquiao.

Tu última pelea contra Chad Dawson sorprendió a muchos. ¿Estabas tratando de saltar sobre la espalda de Dawson?
-No. Lancé una mano derecha. Falle. Esto ocurre en el boxeo. Así que o lo empujas con el hombro o haces lo que no se hace en el boxeo: abofeteas a un hombre y lo empujas. Para saltar sobre la espalda de alguien, creo que cuando se levantó yo habría estado del otro lado. El video refleja lo que sucedió. Una cosa sobre el vídeo, te hará libre como el ADN.




-¿Te sorprendió que respondiera arrojándote a la lona?
-¿La parte física o la de gánster?

-Bueno, ambas.
-Tengo una manera de frustrar mis oponentes. Sé qué decir y qué hacer para hacerlos reaccionar de una manera que será contraproducente. Creo que Chad Dawson sabía que no podía hacer las cosas que pensaba que podía hacerle a un hombre de 46 años. Se comprometió a lanzar 80 o 90 golpes por asalto. Dawson entró en pánico porque no podía hacer las cosas que quería. ¿Tuvo la intención o intentó hacerle daño a Bernard Hopkins? Yo digo que sí. Lo que hizo tuvo intención clara. Mira el video. Dime dónde hay un nocaut técnico en esta pelea. Y estamos en el siglo 21, ¿por qué el boxeo no tiene repetición instantánea como cualquier otro deporte? Estamos hablando de mirar una pantalla durante cinco minutos o menos.

-Tienes 46 años y sigues peleando. Le has ganado al reloj?
-No le he ganado al reloj. Nunca le puedes ganar al reloj. El reloj nos corre a todos. Lo que he aprendido es cómo mantenerme mientras el reloj corre. Quité el reloj con mi estilo de vida, mi forma de comer y mi forma de pensar. Medito. No bebo. No fumo. Tengo un acuerdo con el Padre Tiempo. Me transformé al salir de la cárcel. Aprendí una lección. Si puedo transformar mi vida, nunca volveré a ser un preso. Perdí mi primera pelea en 1988, y luché entre volver a la cárcel y quedarme afuera para siempre. Decidí quedarme afuera para siempre. Hice unas 20 peleas y luego gané un campeonato. Ya conocen la historia desde ahí. Un legado. Hice todo como peso mediano. Uso todas mis experiencias de vida de la cárcel -- de los contratiempos, las adversidades -- uso todo eso para seguir adelante y nunca darme por vencido. Puede que tenga 46 años, que esté cerca de los 47, pero por dentro, mi sangre es como la de un hombre de 25 años.

-¿Entonces seguirás peleando a los 50?
-Sé cuántas peleas quiero disputar. Eso sería más fácil que decirte cuántos años.

-Bueno, ¿cuántas?
-Por lo menos dos. Tengo una fecha en marzo. No sé quién todavía. Hay buenos nombres ahí afuera, nombres de campeonato. Quiero unificar títulos. Eso sería ganar los títulos de la AMB y de la FIB. Quiero ser el primer peso semipesado en superar al gran Archie Moore, quien defendió su título cuatro veces como peso semipesado con más de 40 años. Así que, nuevamente, tengo la oportunidad de hacer historia. Eso será fantástico.






texto :  Por Jemele Hill
ESPN The Magazine

edicion : boxing is life

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